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• Toda la industria alimentaria debe satisfacer lógicos y estrictos controles para la seguridad alimentaria y la calidad.
• Además de los laboratorios propios de cada fabricante, existen modernos Centros Tecnológicos, que investigan, supervisan, ensayan y se adelantan a cualquier incidencia, para garantizar el aseguramiento de la calidad que el consumidor demanda.
• La normativa europea se extiende más allá de los propios controles alimentarios, abarcando directrices en cuanto al impacto medioambiental derivado de la posible actividad conservera.
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