La actividad pesquera es tan antigua como la humanidad. Desde los primeros tiempos el hombre encontró en el mar una despensa inagotable de recursos alimenticios para cuya obtención fue creando artes cada vez más eficaces y selectivas.
Al principio la salazón, el secado al sol y el ahumado eran los sistemas utilizados para poder conservar los víveres.
Los inicios de la industria conservera tal como hoy la conocemos no da sus primeros pasos hasta los albores del siglo XIX, cuando, gracias a "Appert" se descubre la posibilidad de conservar productos comestibles en recipientes metálicos herméticamente cerrados.
1810 - Peter Duvard patenta en Inglaterra el invento de Appert, precisamente para latas de conserva.
1823 - Joseph Collins es el primero que envasa sardinas en lata, hirviéndolas después al "baño María", comprobando que permanecían inalterables durante mucho tiempo.
1825 - Thomas A. Kennet es el primero en patentar la conservación en Estados Unidos, iniciándose entonces, tímidamente, el desarrollo de la industria conservera.
1852 - En Francia, cuna de la conserva, se funda la fábrica Caraud-Amieux seguida, un año más tarde, por la Casa Tertrais.
1864 - Pasteur explica, científicamente, los fundamentos de la esterilización microbiana.
1868/1876 - En Norteamérica, surgen los actuales colosos de la industria conservera; Ligby Mc. Neil, Campbell Soup, California Packing, H.J. Heinz y Julius Wolft.
Todos los fundadores tropezaron con enormes dificultades en sus comienzos. Los tiempos de esterilización se realizaban por "tanteo". No existían comprobaciones técnicas. Los "abombamientos por fermentación" eran frecuentes. El uso de combustibles a gasolina originaba gravísimas explosiones,…
Sin embargo, tantas dificultades no arredraban a estos pioneros convirtiéndolos en impulsores de la arcaica tecnología de la época.
Como curiosidad se cita, que posiblemente la primera línea telefónica privada de larga distancia en Galicia, se montó por técnicos franceses para unir las dos fábricas Massó.
El naufragio de un velero francés en las costas gallegas, cargado de conservas diversas en frascos y latas, provocó en Vigo una extraordinaria expectación al recogerse parte del cargamento. Este accidente casual, fue lo que originó la creación de la fábrica de Don Víctor y Agustín Curbera, seguida por la instalación de Goday en la Isla de Arosa, en el año 1879, y por Massó a mediados de 1883.
La industria conservera española aceleró imparable su marcha, desde esos momentos, hasta convertirse actualmente en la primera productora europea de conservas de pescados y mariscos.